Anoche tuve un sueño…

… y no, no voy a empezar un memorable discurso, es que tuve un sueño durmiendo, bastante raro, no sé yo si inquietante.

Parecía que era mi cumpleaños, pero yo no era exactamente yo, como suelen pasar en los sueños. Estaba en una mesa de cumpleaños decorada como esas buenas fiestas que nos montaban nuestras madres cuando éramos pequeños, con patatas, ganchitos fosforitos, sándwiches que se resecaban a los 5 minutos y refrescos varios. Como era de esperar también había invitados, allí estaban, (entre otras caras difuminadas que no logro recordar) Spock, pero en la versión Zachary Quinto, enfrente de él estaba Han Solo, ambos se miraban recelosos (encabronados, para entendernos…) Han Solo no estaba solo… iba acompañado de un pequeño Ewok bebé, o chewbaquita baby, no logré distinguirlo, porque estaba envuelto de una manta. Al lado de Han se encontraba Matías Prats y  los piojos gemelos Olga y Chicago Joe, de la serie Phineas y Ferb que hablaban apasionadamente del último libro que se habían leído. Había un par de invitados más, que no logro ubicar, aunque lo que sí recuerdo es que todos  llevaban graciosos sombreros de cumpleaños, menos Matías Prats que llevaba una percha a modo de  antena y no paraba de decir “abrazooo, abrazooo- tinki-güinkiii”. Parecía que lo pasábamos bien, pero claro, todas las fiestas se acaban, la música de repente se paró y  apareció Spock, esta vez versión Nimoy, y dijo: “¡vámonos hijo!” pero no se lo decía a Spock-Zachary, me lo decía a mi… no sabía en un principio si ir con él, pero algo me decidió, Han Solo estaba a punto de darle el pecho al baby ewok/wookie y eso era demasiado para lo poco que me quedaba de cordura.

Pulgas Phineas y Ferb
Los piojos gemelos Olga y Chicago Joe

Y vosotros: ¿Tenéis sueños tan raros? Podéis contarlo en los comentarios aquí abajo: “Les escucho”.

 

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3 comentarios en «Anoche tuve un sueño…»

  1. En uno mío salía la Cospedal currando en el mismo bar que yo. Llevaba traje de chaqueta y mandil de cuadros (sólo el mandil, el traje de chaqueta era gris). Y cuando iba yo a coger una patatuela del bol de las patatas que servíamos de tapa me dio una hostia en la mano. La tía es mala hasta en sueños. Aunque era graciosa verla currar en el bar/tasca moderno/freak donde yo curraba. Ains las cosas del subconsciente que son como las cosas del querer

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  2. ¡¡Madre mía!! ¿Pero tú cuántos años se supone que tenías en el sueño? ¿Era una regresión? jajaja. No puede ser más friki el sueño y eso obviando los sueños freaks del Doctor Crane con Freud en su habitación de motel…

    Miedo del sueño tuyo aunque lo de Matías Prats y la percha me acaba de matar jajaa. Los míos no son tan freaks, solo realistamente “mágicos”: buenas amigas me roban e intentan matarme pero siempre de manera educada. Otras me pegan. En otros sueños un anciano venerable me está contando la historia de un tesoro y despierto justo en lo más interesante. En otros huyo de un asesino que está en mi edificio y cuando pienso que le he dado esquinazo y vuelvo, cojo el ascensor, subo al descansillo oscuro y cuando saco la mano para encender la luz una mano me la toca jajaja.

    Aunque, sin duda, lo más hardcore fue soñar con Ana Botella con un visón arrastrando jajaja.

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