¡Tú me robaste a mi mami!
-“Ahora lo recuerdo, ¡qué horror! Tú subías a mi cuna y saltabas encima de mí!» -“¡Tú me robaste a mi mami!” Sí, un diálogo maduro, propio de unos psiquiatras adultos, con mesura y nada envidiosos. Mentira mentirosa, o no tanto. Y es que la rivalidad, la envidia y la competitividad entre hermanos no entienden de edades, estratos […]
